LA CRUDA REALIDAD DE LOS FUNCIONARIOS DE GENDARMERÍA EN ANTOFAGASTA

Funcionarios trabajan con turnos que van desde los setenta días por uno de descanso.

Héctor García es sargento y presidente de la Asociación de Suboficiales de Gendarmería de Antofagasta, el cual resume lo que hace años deben atravesar los funcionarios al momento de llegar hasta la ciudad de Antofagasta. Condiciones casi inhumanas para vivir, que se viven en los recintos penitenciarios con turnos que van desde los setenta a sesenta días, por uno de descanso. A esto, se suma un sueldo que simplemente no alcanza en la zona.

Ejemplo de la dificultad que debe pasar un gendarme en Antofagasta, es la forma que debe vivir, compartiendo los gastos con dos a tres familias más, perdiendo todo tipo de privacidad, menos hablar de calidad de vida.“Hace más de cinco años llevamos denunciando la grave situación que vive el personal de gendarmería en Antofagasta, sin embargo hoy ya no se soporta más esta situación. Los gobiernos de turno no se han hecho responsable. Hoy el sueldo de un gendarme no alcanza para subsistir, viviendo de formas paupérrimas”, aclara el sargento García.

Petitorios

Entre los petitorios referidos al funcionamiento al interior de los penales, es la falta de funcionarios, que si bien llega de forma intermitente a la zona, muchos de los ya instalados, solicitan el traslado; por ende al llegar el nuevo contingente, versus la salida de los solicitantes, la balanza se mantiene exactamente igual. “Hoy día tenemos 128 gendarmes que quiere irse al sur del país, ya que no les alcanza para vivir”, aclara Héctor García.

La única forma de palear esta compleja situación según los funcionarios, es complementar el trabajo de gendarmería con otras labores, juntando de esta manera un sueldo prudente para vivir de forma mensual.

Trabajos extras

Un ejemplo es el indicado por el sargento Héctor García, que como muchos de sus colegas, trabajan en colectivos, en taxis o como guardias de seguridad. “los gendarmes cumplen sus funciones en las unidades penales para luego así, trabajar de conserje, o de guardia en condominios, sentados en una silla toda la noche, para que al otro día vuelva a su trabajo en gendarmería”.

Jocelyn Palma y Magdalena Paredes, son funcionarias de gendarmería y provienen del sur de Chile, punto a destacar, ya que el 90% de los funcionario son de otras comunas del país.

Jocelyn Palma viene desde la octava región y asegura vivir con un sueldo inferior a los de 200 mil pesos, lo que tiene como consecuencia dejar a su hija en otra ciudad. “ Tuve que dejar a mi hija en el sur porque la plata no me alcanza. Saco un sueldo cercano a los 200 mil pesos, con todos los descuentos, además estoy pagando mi parto”

En tanto para Magdalena la situación es más compleja , a su hijo se suma la grave enfermedad de su padre que no le dejo otra alternativa que traerlo a vivir a Antofagasta, encareciendo los costos de vida. “mi padres es discapacitado, yo soy madre soltera, pero esta ciudad es demasiado cara y no da abasto”.

Ambas fueron unas de las pocas que se atrevieron a hablar en cámara, por temor a hacer públicas las condiciones de vivir y trabajar.

Si hacemos una comparación, el sueldo promedio de un gendarme es mas bajo que el costo de gastos de un interno al interior de una cárcel concesionaria. Mensualmente un reo vale 590 mil pesos , versus los 400 a 500 que gana un funcionario, situación de alerta en la que no descartan una movilización estos funcionarios que viven en el encierro setenta días por uno de descanso.

 

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