El próximo gran avance científico podría ser descubierto por un supercomputador.

En mayo de 2013, un superordenador en San José, California, tradujo y leyó 100.000 documentos académicos en apenas dos horas. Prácticamente todos los ensayos médicos publicados desde 2003 hasta una década después centrados en biología. En su rastreo buscaba palabras en clave sobre la proteína p53, la denominada «guardián del genoma» por su capacidad para suprimir tumores.

Aprovechando la información recabada sobre las investigaciones, el equipo médico responsable, que nunca hubiese podido leer tal mar de literatura, empezó a trabajar con estas quinasas para crear nuevos medicamentos. Aquellas investigaciones abrieron un camino a nuevas publicaciones. Y gracias, en parte, a aquel superordenador.

Compilamos tantos datos que estamos doblando anualmente la marca de nuestra historia. Ya hablamos largo y tendido del espacio que ocupa Internet.

Pero, ¿quién traduce esa información? ¿Quién gestiona los datos para convertirlos en conclusiones prácticas, algo tangible para una investigación en biología, astrofísica, o economía? Ellos son los cerebros donde el exceso es frontera para la humanidad pero hogar para estos monstruos que miden su músculo en teraflops.

Las operaciones de coma flotante por segundo establecen el rango de rendimiento computacional de un ordenador. La fórmula es sencilla: los F.L.O.P.S. son igual a la cantidad de sockets instalados multiplicado por los núcleos de cada socket, por la velocidad del reloj y multiplicado por los FLOPs y partido de cada ciclo de reloj.

El nuevo superordenador ASUS cuenta con 10.000 núcleos Intel Xeon dispuestos en 614 nodos de cálculo, y un clúster HPC de 200 teraflop

Una hora de cómputo de estos demiurgos refrigerados equivale a varios años de cálculo humano. El tiempo es su moneda más preciada. Según la lista de los 500 superordenadores más potentes, quienes operan en su mayoría con sistemas operativos basados en núcleo Linux, prácticamente todos los sistemas están sirviendo de aceleradores en investigaciones. Si queremos adelantarnos al presente, predecir el futuro y acelerar el progreso, ellos son nuestros aliados.

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