¿Cuáles son los volcanes más peligrosos de Chile, y por qué?

La cordillera de los Andes está llena de volcanes. Realmente llena. Hay más de 580 volcanes en Chile, de los cuales 90 se consideran geológicamente activos. Esto no significa que todos ellos tengan magma debajo de ellos o que estén listos para entrar en una fase eruptiva mañana, si no que existe evidencia que han hecho erupción en los últimos 10 mil años. Eso es mucho tiempo en nuestra escala humana, pero geológicamente hablando es bastante reciente. Ahora bien, ¿cuántos son los que han hecho erupción en una ventana de tiempo más humana? 42. Un número mucho menor, que representa menos del 10% del total de volcanes presentes en nuestra cordillera. Sin embargo, este pequeño porcentaje es relevante, y sus miembros han producido erupciones cuyo impacto va desde lo muy pequeño (con mínimas efusiones de lava) hasta lo cataclísmico (con erupciones tan grandes que han tenido un impacto global).

Pero más allá del fenómeno mismo de la erupción, hay preguntas que tienen una componente humana importante y que se nos hacen muy relevantes cuando hablamos de volcanes. Ejemplos de ellas son: ¿cuáles son los volcanes más peligrosos? ¿cuáles son los más activos? y ¿cuáles son los más propensos a hacer erupción?. Esta columna se trata de dar respuesta a la primera pregunta, y explicar por qué se considera a un volcán más peligroso que otro.

Para definir peligrosidad se tienen que considerar distintos factores, de los cuales no todos tienen que ver realmente con los procesos físicos del volcán, si no que más bien están orientados al impacto que la actividad de este pueda tener en nuestras vidas. Entonces, un volcán que tienda a tener erupciones tremendamente explosivas pero que no tiene grandes poblados alrededor de él (como el Láscar) es menos peligroso que uno que no tiene erupciones muy explosivas, pero que está localizado cerca de ciudades o pueblos importantes (como el Villarrica). El Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), monitorea constantemente a estos volcanes, y desde el año 2015 que tiene un ránking de los volcanes más peligrosos.

10 – Cerro Azul-Quizapu: Este es un complejo volcánico situado en la séptima región, no muy lejos de la Caldera Laguna del Maule. Si bien hay pocos registros de erupciones históricas, el Quizapu es el responsable de la erupción más grande del siglo XX en Chile. Un evento mayúsculo, que cuentan que cubrió todo el cielo en la séptima región por días. Debido a la acción de los vientos, la tefra (mal llamada “ceniza volcánica”) pasó por Argentina y Brasil, pero incluso llegó hasta Valparaíso. Las dos razones fundamentales por las cuales este volcán no está más arriba en el ránking es porque no viven muchas personas cerca de él, y porque no ha entrado en erupción de forma tan seguida en el tiempo. Sin embargo, es un monstruo, que bien y puede generar una erupción enorme otra vez.

9 – Copahue: Este volcán está ubicado al sur de la octava región, y en la parte más norteña de la Falla Liquiñe-Ofqui, que controla su volcanismo. Sus erupciones no han sido muy explosivas, pero existen varios poblados cerca de él, tanto en Argentina como en Chile. Es uno de los volcanes que ha visto incrementada su actividad notablemente después del Terremoto del Maule del 2010, y su mayor riesgo son los lahares (aluviones volcánicos) que pueda producir, que tienen el potencial de alterar la vida de las personas que viven en él.
8 – Lonquimay: Su última erupción fue en 1988, y ni siquiera fue a través de su cráter principal. El día de Navidad de ese año se formó un nuevo cráter, llamado Navidad, que inició un proceso eruptivo importante (duró más de un año). Al día se hoy aún se pueden ver sus coladas de lava solidificada en la zona, de fácil acceso en la precordillera de la IX región. En la erupción de 1988 el nivel de flúor que se expulsó a la atmósfera fue muy importante, y atentó contra la vida de muchos animales, dañando seriamente la producción agrícola y ganadera de la zona, que es fundamental en el desarrollo económico de esta.

7 – Nevados de Chillán: Este es otro volcán que no ha sido particularmente explosivo en el tiempo, pero que sí es uno de los más activos del país. Está ubicado en una zona muy turística del país, y lo más peligroso que se puede esperar de él son los lahares, que pueden afectar seriamente la vida de quienes viven en la zona cercana al complejo, no sólo directamente, sino que también dañando gravemente el sustento de ellos, que muchas veces está ligado al turismo. Este sistema volcánico, compuesto por varios conos alineados en torno a una falla principal, entró en una fase eruptiva hace poco más de un año y medio, aunque de baja explosividad, con pequeñas emisiones de tefra que no llegan más allá de los 500-800 metros sobre el nivel del cráter que actualmente se encuentra más activo.

6 – Michinmahuida: Cuando llegaron los primeros reportes de la erupción del Chaitén del 2008, todos pensaron que en realidad se trataba del Michinmahuida. Este volcán está ubicado cerca del poblado de Chaitén, y al verlo a simple vista es un volcán imponente. Dada la gran cubierta glaciar que tiene, sus lahares tienen el potencial de ser mortales para las zonas cercanas. Además, como muchos ríos pasan cerca de él, estos aluviones son capaces de generar mucho daño tanto en Chile como en Argentina. Su registro eruptivo histórico es poco conocido, aunque Darwin aseguró que lo vio hacer erupción después del terremoto de 1835 de Concepción… junto con otros 3 volcanes al mismo tiempo.

5 – Láscar: Representando a la zona norte del país está un volcán que no parece un cono típico. De hecho, es un tanto feo, con muchas cicatrices producidas por una cantidad impresionante de erupciones muy explosivas que se han producido en él. El Láscar reune muchos de los componentes que hacen temible a un volcán, con erupciones muy explosivas que ocurren de manera relativamente seguida. Las últimas han ocurrido en los años 1993, 1994, 1996, 2000, 2005, 2006, 2013, y un último proceso que comenzó el año 2015 y que continúa intermitentemente al día de hoy, aunque de manera muy débil. Las dos razones por las cuales el Láscar no está más arriba en el ranking es porque hay pocos poblados cerca de él, y porque los cuatro que están por encima tienen un impacto mucho más grande en la sociedad son sus erupciones. Los europeos lo aman, y siempre lo estudian. Nosotros también.

4 – Chaitén: El día 2 de Mayo por la mañana muchos matinales informaban que una gran erupción volcánica estaba tomando lugar cerca del poblado de Chaitén, en la Región de los Lagos. La erupción, que ha sido la más violenta en el país en los últimos 100 años junto con la del Hudson en 1991 y la del Quizapu en 1932, comenzó en realidad la noche anterior. Lo peor es que nadie se la esperaba: los locales ni siquiera creían mucho en que ese cerro plomo que estaba cubierto de árboles fuera un volcán. Nadie estaba monitoreando, aunque sí se pudo detectar un enjambre sísmico de muy alta magnitud el día anterior a la erupción. El impacto de este evento fue global, y si bien no generó flujos piroclásticos enormes (los hubo, pero no tan grandes), todo el material liberado hizo que el Río Blanco se desbordara y arrasara con Chaitén, obligando a la evacuación de muchas personas, que lo perdieron todo. Y hay que decir que, si bien muchas de las personas quisieron volver a vivir en el lugar donde vivían antes de la erupción, el hecho de que el Estado de Chile lo haya permitido es una irresponsabilidad.

3 – Calbuco: Hay dos volcanes que dominan el paisaje en la Región de los Lagos, al menos desde Frutillar a Puerto Montt: el Osorno y el Calbuco. De estos dos, el Calbuco es el que ha tenido importantes episodios eruptivos, y para peor, no está localizado lejos de Puerto Varas y de Puerto Montt, ciudades en las que cientos de miles viven. Su última erupción ocurrió el año 2015, y fue tan grande que cubrió el cielo en la zona, trayendo un inesperado fin al día 22 de Abril del 2015. Para peor, esta gran erupción sólo vino antecedida por un enjambre sísmico que duró dos horas, por lo que no se pudo poner una alerta temprana como corresponde. Los daños económicos fueron muy importantes, y la erupción forzó la evacuación de unas 9.000 personas. Una erupción muy importante también ocurrió en este volcán en 1961, un año después del megaterremoto de 1960. Dada su violencia, la densidad poblacional alrededor de el, y su cercanía con dos centros económicos importantes en el sur de Chile, este volcán es sin duda unos de los más peligrosos del país.

2 – Llaima: El segundo volcán más activo de Chile. Localizado en la IX región, sus erupciones han sido muchas, pero no muy explosivas en los últimos 100 años. Su riesgo más importante han sido los lahares (que han llegado a ser muy violentos), seguido de la creación de flujos de lava que han alcanzado la cercanía de poblados muy cercanos. Sus erupciones pueden afectar seriamente a los poblados cercanos (Curacautín, Melipeuco), pero el hecho de que esté constantemente en actividad lo eleva por sobre muchos de los otros volcanes chilenos. Hoy por hoy nos tiene a varios un tanto preocupados, ya que se “apagó” después del terremoto del Maule del 2010, lo que es muy inusual. Y dado que no es razonable pensar que uno de los volcanes más activos de Sudamérica súbitamente no recibe más magma desde el interior de la Tierra, al Llaima se le está observando con cuidado.

1 – Villarrica: El más activo, y el más turístico. Una mala combinación. Ubicado en la IX región, las cercanías del Villarrica son uno de los epicentros turísticos del país, lo que ha significado un explosivo incremento en la cantidad de construcciones alrededor de él. El problema es que este volcán, que ha tenido muchos ciclos eruptivos en los últimos 200 años, hace más de 50 que no tiene una erupción realmente violenta, donde haya generado lahares importantes (en esa ocasión, estos destruyeron el pueblo de Coñaripe). Eso ha producido que las personas olviden su violencia. Ha sido brutalmente irresponsable construir sobre el paso de antiguos lahares y ríos de lava del volcán. Pero ya sabemos como funciona este país, donde los intereses económicos superan muchos otros. Hay que tener cuidado, ya que no queremos que se pierdan vidas producto de una gran erupción. Pero para eso tenemos que aprender a convivir con nuestros volcanes. No ignorarlos.

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