octubre 23, 2019

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Vivir sin Internet; cómo cambiaría nuestra vida si no existiera la red

Que sepamos no existe ninguna iniciativa que tenga la intención de erradicar Internet, por lo que no tienes motivos para preocuparte. Pero resulta interesante saber cómo sería nuestra vida sin la red, ¿no crees?
Porque, aunque no puedas ni imaginarlo, esa época existió. Se trata de tiempos remotos, en los que todo era campo. Algo así como los años 90, más o menos.
En aquella época ya existían esas máquinas malévolas, sin duda creadas por algún demonio, llamadas ordenadores. Pero, aunque parezca cosa de locos, todos estaban desconectados los unos de los otros, como si vivieran aislados, y sólo se utilizaban para tareas anodinas, como escribir textos o trabajar (aunque ya existían también los videojuegos, lo que los salvaba un poco).
Por suerte, unos años después todo cambió. La red entró en nuestras vidas, las ciudades crecieron, la irrigación regó nuestros campos y el mundo se llenó de luz y color.
Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si perdiéramos eso que tanto amamos? ¿Cómo sería vivir sin Internet? ¿Te atreves a adentrarte en un escenario tan terrible? Veamos algunos de los efectos catastróficos que supondría esa pérdida.

– Tendríamos que salir a la calle para hacer nuestras compras
¿Conoces esos establecimientos que llaman tiendas y en los que algunas personas (ancianos todos, sin duda) hacen sus compras? ¡Pues si no tuvieras Internet tendrías que comprar allí!
Imagina qué panorama. Querer adquirir un USB (por ejemplo) y tener que levantarte del sofá, vestirte y salir a la fría calle. Y encima, hacerlo sólo en los horarios de apertura, porque fuera de ellos las tiendas están cerradas. ¿Valdría la pena vivir así?
– Tendríamos que consultar mapas y planos para llegar a los sitios
Tal vez tengas la suerte de haber vivido en una época en la que los planos y mapas ya no eran necesarios. Los que los hemos utilizado conocemos el horror.
Porque existieron esos tiempos, en los que era necesario buscar en un libro (compuesto por cientos de páginas) o en un plano (que siempre se arrugaba) la forma de llegar a otra ciudad o, peor aún, a una calle concreta. Y no había quién entendiera aquello, ninguna voz te guiaba en el camino. Algunas personas, desesperadas, incluso cometían la imprudencia de preguntar a otros viandantes sobre la mejor manera de llegar a su destino. El horror, como decíamos.
– Estaríamos mucho peor informados
En la actualidad, Google nos salva la vida varias veces al día. Pero imagina que no existiera. Probablemente intentarías quitarte la vida al instante. Por suerte, no podrías conseguirlo porque, al no disponer de Google, no sabrías cómo hacerlo.
Por suerte, contamos con acceso a toda la información que nos proporciona la red, por lo que podemos leer fácilmente las obras completas de Immanuel Kant, conocer en profundidad qué es la constante de Planck o saber qué desayunó ayer nuestro primo Segismundo, que tiene una cafetería en Cuenca. ¡Menos mal!
– Nos aburriríamos muchísimo más
Imagina que tienes que hacer un viaje en metro y no dispones de un smartphone con cobertura. Vale, no te eches la mano al corazón. Ya sabemos lo mal que lo pasas cada vez que te quedas sin cobertura, así que imagina que eso fuera así siempre. Sí, siempre, las 24 horas del día.
¿Te has desmayado? Espero que no, y que sigas leyendo. Porque hubo una época en la que las cosas eran así y para llenar los tiempos muertos teníamos que entretenernos con extrañas tareas hoy impensables como leer libros en papel o echar un vistazo a los viandantes. ¡Y la gente iba tirando! Si es que la capacidad de supervivencia del ser humano casi no tiene límites…
– Tendríamos que hablar con personas cara a cara
Ahora imagina que no existieran las redes sociales o Whatsapp.
Antes de que entres en una crisis nerviosa, permíteme recordarte de esa época existió. Tiempos oscuros en los que para comunicarnos teníamos que hacer uso de instrumentos como el teléfono fijo (tampoco existían los móviles), las cartas, las palomas mensajeras o incluso el contacto en persona (¡argh!). Por suerte, Dios creó a Tim Berners-Lee y se acabaron todas esas zarandajas.
– Todo sería mucho más difícil
El trabajo, las comunicaciones, el ocio… todo sería más complicado, más incómodo, más trabajoso y hasta más sucio.
Existen, sin embargo, quienes defienden que algunas cosas mejorarían. Que disfrutaríamos de más momentos en persona con nuestros amigos y familiares o qué pasaríamos más tiempo en el campo, disfrutando de la Naturaleza. Pero, ¿quién quiere esas cosas?
Sin lugar a dudas, Internet es hoy en día totalmente imprescindible. Ha cambiado nuestra vida hasta el punto de convertir la época anterior a su advenimiento en un periodo histórico difuso y terrible, similar a la Edad Media (o peor). Por suerte, todo aquello quedó atrás y la felicidad entró para siempre en nuestras vidas.

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