abril 06, 2020

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Los peligros de la exposición a altas temperaturas

En los últimos días, la zona central del país se ha visto expuesta a altas temperaturas que han superado los 34 grados.
Por definición, un golpe de calor ocurre cuando una persona está expuestas por tiempo prolongado a temperaturas cercanas a los 40 grados y más, situación que aumenta en forma excesiva la temperatura corporal que idealmente está cercana a los 36 o 37 grados.

Sin embargo, la urgencióloga de Clínica U. Los Andes, Marcela Garrido, señala que no es necesario que la temperatura ambiental esté cerca de los 40 grados para que ocurra un golpe de calor ya que estos pueden ocurrir con varios grados menos, incluso con 34 y 35 grados como los que ha tenido la zona central del país. Todo depende de la edad de la persona expuesta, el tiempo de exposición, la actividad que está realizando, la ropa que viste y si existen o no patologías que puedan empeorar el cuadro.
“Las edades extremas, niños pequeños y adultos mayores, son las que más sufren con el calor, son las edades más sensibles. Pero las personas jóvenes y sanas que no están preparados para las altas temperaturas, como por ejemplo las personas que hacen deporte o ejercicios físico bajo el sol y en días de calor, también pueden verse afectadas”, indica la especialista.

Hay varios signos que pueden alertar de un golpe de calor. El primero es la deshidratación que se traduce en niños que lloran sin lágrimas y poca o nada de orina en el pañal. “Las personas que tienen niños pequeños saben que cada cierto tiempo hay que cambiarles el pañal porque han orinado lo suficiente. Si el pequeño no moja el pañal o lo meja menos de lo habitual, entonces puede ser una señal de deshidratación”, indica Garrido.
La cantidad y el color de la orina también sirve como un indicador para las personas de todas las edades. Si es oscuro o disminuye la cantidad y frecuencia de la orina, es probable una deshidratación.
“En los casos más extremos de golpe de calor, hay alteración de la conciencia y convulsiones que pueden llevar a la muerte. Antes de eso, se puede presentar la sensación de desmayo, calambres, náuseas, vómitos y malestar general. Si la persona está haciendo deporte, se siente más débil”, señala Garrido
La especialista recomienda tener especial atención con las guaguas que puedan estar sobre abrigadas. “Los bebés se vuelven hiporreactivos, más hipotónicos. Lo importante es evitar el contacto directo del sol, que la ropa cubra una superficie importante de la piel y que ojalá sea de algodón o de telas con protección UV”.
“Para prevenir golpes de calor y deshidratación el agua es lo más recomendable, en condiciones normales se recomienda la ingesta de 6 a 8 vasos de agua, pero con temperatura ambiental sobre 30° se puede hasta duplicar esa cantidad. El consumo de frutas y verduras también ayuda a mantener el nivel de hidratación adecuado”, señala Cecilia Sepúlveda, Presidenta del Colegio de Nutricionistas.
A diferencia de lo que se pueda creer, los líquidos no deben estar muy fríos, sino a temperatura ambiente. “Cuando se bebe agua con hielo el efecto refrescante dura poco, porque al llegar el frío al estómago, centro de regulación de temperatura lo capta y lo debe llevar a temperatura normal, por lo que aumenta el calor corporal con esa finalidad, lo recomendable es líquidos a temperatura ambiente incluso tibios”.
Todos los especialistas coinciden en que, sin importar la edad, todas las personas debieran estar más hidratadas durante los días de calor. “En general, las personas ni siquiera llegan a la recomendación de los dos litros de agua al día. Por lo tanto, la recomendación sería que en los días de mucho calor, beba el doble de lo que bebe en un día habitual. También es bueno que acostumbremos a los niños a salir con una botella de agua. En los adultos, eso está un poco más integrado, pero todos tenemos que andar trayendo agua, porque está no siempre está disponible cuando estamos fuera de casa”, insiste Garrido
Precaución con el aire acondicionado
Ante el aumento de las altas temperaturas, en el último tiempo, cada vez más personas han invertido en un equipo de aire acondicionado en sus casas, lo que ha llevado a que la exposición al aire frío ya no sea solo en las oficinas y edificios.
Guillermo Solar, broncopulmonar de Vidaintegra, explica que lo ideal es “mantener la temperatura en rango de confort térmico”. Así, en un ambiente en el que se encuentran varias personas la temperatura de confort debe estar entre los 21 grados en invierno y los 26 grados en verano. “Estas son medianas, ya que variarán según la actividad que se realice dentro del lugar de trabajo y la humedad del ambiente”, dice el especialista.
“Idealmente se debe mantener esta área de confort, ya que los cambios bruscos de temperatura como por ejemplo de calor a frío, provocan vasoconstricción en la mucosa de la nariz. Esto quiere decir que el aire frío que entra por la nariz no se calienta y afecta el barrido ciliar favoreciendo la obstrucción del árbol respiratorio y la aparición de infecciones”, explica Solar.
El uso desmedido del aire acondicionado en esta época podría causar crisis asmáticas, enfermedades bronquiales y neumonía.
Medidas caseras
Para evitar que las casa se conviertan “en un horno” y conseguir una temperatura agradable durante la noche para un buen descanso, José Miguel Arriaza, director de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián (USS), entrega algunas recomendaciones para refrescarla pero sin tener que gastar grandes sumas de dinero.
Si recibe sol durante la mañana o la tarde, cierre ventanas y cortinas para evitar recibirlo directamente. Luego, abra para que circule el aire.
Evite encender luces, hornos, televisores, aspiradoras, y otros electrodomésticos que pueden generar calor al funcionar. En su cama, prefiera sábanas de algodón para dormir en las noches. Si tiene plantas en la terraza, regarlas para refrescar la atmósfera.
Si tiene aire acondicionado en casa, evite que el sol no llegue directamente, le ayudará a alargar la vida útil del equipo. No ponga el aire a temperaturas menores a 24°C, si enfría la habitación de forma exagerada malgasta la energía y no es bueno para la salud. Enciéndalo cuando haya gente en la habitación y desconéctelo cuando no lo esté utilizando. Si lo tiene encendido, cierra puertas y ventanas de la habitación para evitar pérdidas de calor o frío.

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